A Felipe Pigna le molesta que esté tan instalado el concepto de “interior” para referirse a la mayor parte del país. “Es una ridiculez absoluta, muy portuaria”, lanza casi al inicio de la conversación que mantiene con LA GACETA. La entrevista se dio con el objetivo de presentar el espectáculo “Historias argentinas”, que ofrecerá junto al guionista y productor Pedro Saborido desde las 21 del sábado 4 del mes que viene en el teatro Mercedes Sosa.
“Decir el último pueblo de la Argentina también es un absurdo, porque quizás ese pueblo esté en la frontera; entonces, es el primero del país”, insiste con sus cuestionamientos a ideas tan arraigadas en nuestra sociedad. Precisamente, de eso habla, entre muchas otras cosas, el espectáculo, que ya tiene un par de años de recorrer el país, y que también fue presentado en Barcelona y en Madrid (España).
La crítica a esa idea del interior remoto funciona como puerta de entrada a un tema más grande: la vieja dicotomía entre civilización y barbarie, que marcó buena parte de la historia argentina y que el show desmenuza: se habla del origen de tal idea, y de cómo tuvo momentos cambiantes -dónde estaba lo bárbaro; y dónde, los civilizados- en determinados momentos de nuestra historia.
Consultado sobre esa costumbre nacional de pensarse en opuestos, Pigna no titubea, y enseguida apunta contra la lógica centralista que pone a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires -la Capital- como punto cero, a partir del cual todo lo demás se vuelve lejano o remoto. “Nos parece interesante discutir esto; y lo hacemos también con humor”, dice. El recorrido por la historia argentina incluye, entre varios otros mojones, las invasiones inglesas, la guerra de la independencia y el rol de las mujeres en la construcción de la identidad nacional.
Y esa invitación a cuestionar conceptos funciona, según cuenta el historiador y divulgador. “La gente siente que son cosas de las cuales habitualmente no se habla, que no se plantean comúnmente”, señala. Y describe algo que, a su criterio, se parece a una catarsis colectiva: “Hay como una cuestión de identificación; de pensar entre todos de qué estamos hablando cuando repetimos frases hechas sobre las cuales nunca reflexionamos”.
Ese tono filoso, pero divertido no es cosa nueva en Pigna: está en los irónicos títulos de sus libros, en el programa “Algo habrán hecho por la historia argentina”, en una forma de pararse frente al pasado que elige lo distendido antes que la solemnidad. “Me siento muy cómodo en ese lugar. Me encanta titular con títulos irónicos, que inviten al lector a cierta desacralización; me parece muy importante”, afirma. Y ahí estriba, según plantea, una de las claves de su buena dupla con Saborido: “Los dos entendemos que la transmisión de conocimiento no tiene por qué ser aburrida ni soberbia, ni descalificadora del otro”.
Felipe Pigna firmó ejemplares de su libro “76” en TucumánDefine el espectáculo también como un lugar de encuentro, en un momento en el que mucha gente busca justamente eso, reunirse a pensar: “Donde vamos llenamos, y la gente se va muy contenta”.
¿Se puede comparar esa búsqueda con la de otros divulgadores que intentan hacer más amigables disciplinas tradicionalmente rígidas, como Adrián Paenza y Teo López Puccio con las matemáticas? “Esa es la vía. Los grandes historiadores siempre dijeron que hay que divulgar la historia, porque es un bien social colectivo, que no puede quedar en el marco de cenáculos cerrados; es patrimonio de una comunidad, es nuestro pasado, nuestro común saber. Y la divulgación es un elemento que complementa eso”, señala. Y añade que sucede cada vez más que de los ámbitos académicos están saliendo a divulgar masivamente. “Y la intención de este espectáculo es también esta: pasarla bien y, a la vez, que la gente se vaya con algo aprendido. Mucha gente dice ‘mirá, no sabía este dato, esta cuestión no la había pensado así, no la había visto de esta manera’. Es muy lindo lo que pasa en ese sentido; la gente se va agradecida”, celebra.
Recorrido
El paseo histórico tiene un límite temporal pensado a propósito. “Llegamos más o menos hasta el peronismo. No nos metemos en el presente, aunque siempre este se cuela; porque la realidad argentina te da letra todo el tiempo, y siempre alguna referencia al presente sale casi naturalmente”, cuenta. Pero insiste en que la idea del espectáculo es que se hable del pasado. Y precisa: “Cuando uno propone que el pasado ayuda a pensar el presente no tiene por qué traerlo forzadamente, sino que cada cosa sobre la cual uno habla tiene algún vínculo con lo que estamos viviendo en el presente; entonces, me parece que lo mejor que puede pasar es que ese contacto pasado-presente lo haga la gente”.
De hecho, a Pigna también le molesta cuando lo quieren convertir en exégeta de nuestros grandes próceres. “Me parece muy improcedente cuando me preguntan ‘¿qué diría San Martín o Belgrano hoy?’. No sé qué dirían; yo no soy médium ni me siento capacitado para poner en mi boca cosas que dirían personas que fallecieron hace 150 años. Y no es lícito usar eso para decir lo que uno quiere decir en el presente. Ese tipo de cosas hay que evitarlas; la traslación automática de un contexto tan diferente a un presente. Me parece que es subestimar la capacidad de análisis de la gente. Me gusta más que la gente haga esa conexión”, puntualiza. Y, en todo caso, propone que la cosa sea al revés: “Vayamos nosotros hacia ellos, veamos qué decía Belgrano de la industria, veamos qué decía San Martín de la educación, etcétera. Eso sí es lícito y es enriquecedor”.
Entrevista a Felipe Pigna: Belgrano y la búsqueda de un rey borbón para el Río de la PlataSobre el cierre de la charla, Pigna regresa a la función en Tucumán, y se entusiasma. “Es un desafío estar en ese hermoso teatro Mercedes Sosa, que es grande y muy lindo; y el público tucumano es muy cálido, muy cercano”.
Los próximos proyectos: el canal de Youtube y un libro de leyendas
El historiador Felipe Pigna contó a LA GACETA los proyectos que ya tiene marcha o que están próximos a ver la luz. Por un lado, está volcado de lleno a su canal de YouTube, donde lleva adelante un ciclo de entrevistas que arrancó con una nota exclusiva a Joan Manuel Serrat. “Los jueves y los sábados de cada semana hacemos un estreno en el canal; subimos programas vinculados a la historia argentina y mundial”, detalla. El canal ya superó los 100 programas, que están disponibles de manera gratuita. En paralelo, contó que está terminando un libro infantil sobre leyendas de los pueblos originarios. “Lleva una ficha introductoria de cada nación indígena, para acercarle a los chicos en las escuelas estos relatos maravillosos, de leyendas muy lindas, vinculadas a la Pachamama, a la naturaleza, al cuidado del ambiente, a la empatía”, explicó. El tomo reunirá 10 leyendas de 10 pueblos distintos, y no descarta realizar un segundo volumen. Añadió que lo asesora el antropólogo Guillermo David: “Para que tengamos una visión correcta de lo que es la historia y las tradiciones de las naciones indígenas, que son tan interesantes y de las cuales generalmente no se habla”.